El otoño y los ciclos circadianos en los seres vivos

El 22 de septiembre del 2020, siendo las 19:30 horas (hora del Pacífico) comenzó el equinoccio de otoño, tiempo en el cual el sol se encuentra a la misma distancia tanto del polo norte como del polo sur. A partir de este momento, las noches son más largas que los días y los días continuarán acortándose hasta diciembre. Con el otoño comienzan los cambios de horarios, de ropa, cambios de luz y de rutinas, y con estos cambios se modifican los biorritmos en todos los seres vivos de nuestro planeta azul / verde, es decir, se ajusta el ciclo circadiano de la vida.

En la biología, los ritmos circadianos (del latín circa, que significa 'alrededor de' y dies, que significa 'día') son oscilaciones de las variables rítmicas fisiológicas (tasa metabólica, producción de calor, hambre, humor, floración, etc.) que suelen estar asociada a un cambio ambiental rítmico, como lo es la entrada del otoño.
Estos ritmos biológicos o bio-ritmos se han clasificado de acuerdo con su frecuencia y su periodo. Los ritmos circadianos son endógenos (el cambio se origina/engendra en el interior) y se alargan o acortan para sincronizarse a los ritmos ambientales y poseen una duración aproximada de 24 horas.

El cambio cíclico ambiental que es capaz de sincronizar un ritmo endógeno (interno) en un ser vivo, se le denomina sincronizador o Zeitgeber (el término equivalente en alemán). Los ritmos circadianos son regulados por relojes circadianos, estructuras cuya complejidad varía según el organismo que corresponda.
Entre las hormonas que participan en los ritmos circadianos se encuentra entre otras: la hormona de crecimiento (HC), el Cortisol, la Melatonina (MLT) y la prolactina (PRL) inducidos en gran parte por los “zeitgebers” (relojes internos o endógenos) que acompañan el proceso del ciclo vigilia–sueño. Estos ritmos circadianos persisten en condiciones de laboratorio, aun sin estímulos externos.

Los estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, fueron galardonados con el premio Nobel de Medicina 2017 del Instituto Karolinska de Estocolmo, por sus "descubrimientos de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano en todos los seres vivos en el planeta.

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