La vivencia biológica del arte y la música

Dra. Hildegard Wöhler Granados
Creadora del método Wöhler
Ciencias para la vida y la salud

 

 

“Si quieres encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.” 
Nikola Tesla

“La música expresa la realidad de la voluntad de poder, es aún trágica y melancólica, el fondo de toda vida, pero también un estimulante de la vida, incitación seductora a la vida.” 
Friedrich Nietzsche

“Si abres mi corazón verás música, si abres mi cerebro, también encontrarás música, 
la música, es mi vida.”
Dimash Kudaibergen 

La búsqueda por el significado de la música constituye una de las incógnitas más antiguas conocidas de la humanidad. La expresión musical fue y es un concepto tan importante para la vida humana, como lo es la comprensión de la estética del arte, la filosofía y las matemáticas; y constituye también, parte del lenguaje medicinal para el hombre. La mayoría de los seres humanos somos inherentemente musicales, sin embargo, existen personas que carecen del centro de procesamiento que les permita apreciar tonos y melodías, es decir son a-musicales.

La música es completamente intrínseca al ser humano, es universal y está presente desde los asentamientos más antiguos conocidos del hombre, alrededor del globo terráqueo. Hace más de 300 mil años, los primeros homínidos ya daban señales de expresión musical, tanto a través de sonidos vocálicos como con instrumentos de madera, hueso o piedra. Antropológicamente hablando, en las sociedades no alfabetizadas, el arte en toda su expresión, incluyendo la música, formaba parte de la vida cotidiana, es decir, sin ser músicos “profesionales” un elevado número de personas participaban tanto en la elaboración de instrumentos musicales, como en la expresión de la música.

El proceso de producción musical se volvió cada vez más complejo y el sentido de la música se tornó tan importante que ésta se convirtió en un instrumento de multiuso para toda clase de actividades, ritos y expresiones artísticas y emocionales. Basta contemplar la relación entre la arquitectura de templos espirituales (catedrales, iglesias, capillas, templos, etc.) concebidos para su mejor acústica sonora; esto nos da cierta idea de la íntima relación entre la música y los aspectos más íntimos de la conciencia humana, desde el inicio de los tiempos.

El "espíritu de la música" está inmerso en todas las culturas. Hay gran diversidad de grupos y subgrupos de creencias, pensamientos, conceptos, ideas, ritos y actitudes de naturaleza mística que incluyen manifestaciones musicales. La música es utilizada como un puente entre la estructura mental y los estados emocionales – espirituales de las personas, en casi todo lo relacionado con el comportamiento humano. 

Charles Darwin clasificó la apreciación de la música como una de las facultades más misteriosas desarrolladas por el ser humano. Freud decía que la música y el arte existían porque satisfacen necesidades humanas y sociales, que no pueden realizar ni proporcionar otras actividades culturales. El antropólogo Charles Keil distingue funciones en la música como la solidaria, la catártica y la de descarga. 

Universalmente, la música se considera un magnífico punto de referencia para que los seres humanos nos identifiquemos ampliamente en sociedades y particularmente como individuos. Cada punto geográfico, histórico, social y psicológico tiene su particularidad musical, la cual está fuertemente ligada a su idiosincrasia, sus vivencias y personalidades. No se puede separar la música ni de la ideología del individuo, ni de su espiritualidad- que la fundamenta. La música expresa, en todas las culturas “Emociones”. La música comunica variadas emociones y conectan al ser humano con vivencias presentes y pasadas codificadas en su psique, más no necesariamente conscientes.

El Dr. Alfred Tomatis, otorrinolaringólogo, hijo de Humbert Tomatis, quien fuera cantante profesional, "bajo noble" en la ópera de París, conjugando el amor por el canto, la música y los intereses por la práctica clínica, realizó en 1991 serios estudios en la Universidad de California, en su Centro de Neurobiología, trabajando con un grupo de control que aumentó  entre 8 y 9 puntos su coeficiente intelectual espacial (Escala Stanford –Binet) luego de escuchar por 10 minutos la sonata para pianos en re mayor de Mozart, acuñando el término “El efecto Mozart”. También descubrió que ciertos sonidos que son particularmente altos en armónicos vocales estimularán y cargarán la corteza del cerebro y el sistema nervioso con diferentes hormonas como la melatonina, dopamina, serotonina y endorfinas, es el creador del método Tomatis o o Audio-Psico-Fonología (APP). Susdescubrimientos profundizan los estrechos vínculos que existen entre el oído, la voz y el sistema nervioso. 

A partir de entonces innumerables estudios neurobiológicos y neuroeléctricos como los de la Dra. Margaret Patterson y Dra. Ifor Capel, explican que cada centro cerebral, genera impulsos a una frecuencia específica, basada en el neurotransmisor predominante que secreta, dicho en otras palabras, el sistema de comunicación interna del cerebro -su lenguaje- se basa en la frecuencia de honda, lo que ha llevado a la ciencia a afirmar que las ondas cerebrales que se encuentran en el estado Alfa, de 8 a 14 Hz, permiten una vibración que estimula la producción de hormonas responsables del placer y la motivación (dopamina), de aliviar el estado de ánimo (serotonina) y producir felicidad (endorfina), de tal suerte que cuando enviamos ondas de energía eléctrica en alguna particular afinación de Hz, ciertas células del tronco encefálico inferior responderán, porque normalmente disparan hormonas dentro de un rango específico de frecuencia.

Hoy se sabe que el estudio de un instrumento musical como la voz, el violín, chelo, etc., promueve la producción de células griales en el cerebro, que son las responsables del soporte neurológico para la sinapsis cerebral.

La investigación científica a lo largo de 40 años, como la del Dr. Herbert Benson MD, pionero en la medicina de la mente y el cuerpo y uno de los primeros médicos occidentales en traer espiritualidad y sanación a la medicina, apoyó a la conciencia sobre la capacidad de sanación con sonido; El Dr. Ranjie Singh, neurocientífico demostró que el canto de ciertos mantras específicos libera la hormona melatonina, capaz de reducir tumores y aumentar el sueño.

Estos y muchos descubrimientos científicos, sumados al trabajo de Investigadores del sonido y la cantoterapia, como el de la especialista Flavia Vallegaconcluyen que la música armónica, el belle canto, produce una respuesta de relajación en los individuos que estimula la liberación de sustancias químicas y señales cerebrales, que hacen que los músculos se relajen, la respiración se ralentice y la presión arterial disminuya.

Está comprobado científicamente que las melodías que integran frecuencias súper bajas, de no más de 28 ciclos (Hertz) por segundo, como la delta que va de 1.3 a 3 hertz por segundo, el alfa de 7.5 a 15  hertz oscilatorios por segundo y la beta de 16 a máximo 28 hertz y que no son perceptibles a nivel auditivo, estimulan el sistema límbico y glandular de los seres vivos, promoviendo una armonización en ambos hemisferios cerebrales y en el cuerpo, estimulando el intercambio sináptico y el sistema endócrino, que lleva a mejorar la memoria y ralentiza el envejecimiento neurológico.

La música puede definir y expresar sentimientos, tanto para el músico o cantante, como para el oyente, que no tienen traducción, no porque sea demasiado abstracta sino porque resulta puntual y concreta, dándonos una oportunidad ilimitada para entregarnos al descubrimiento de nuestra más profunda interioridad. 

La música es una de las formas más especiales y complejas del pensamiento y nada puede expresar fuera de sí misma. Disfrutarla así, sin querer entenderla para tan solo escucharla, vivirla y sentirla, permite llegar más allá de la fe, de la ciencia y de la razón, permite llegar a la emoción, al sentimiento. El amor es por definición la emoción más presente y profunda en la vida de cualquier ser humano.

Las investigaciones del Psicólogo, psicoterapeuta humanista, especializado en el manejo del estrés Dr. Doc Lew Childre, han explicado y comprendido que nuestro corazón además de ser un órgano vital en el cuerpo, es un órgano de comunicación, con la capacidad de emitir ondas electromagnéticas 60 veces más amplias que el cerebro, ondas que contienen información. A través de su amplia investigación de más de 25 años, ha expuesto evidencia neurocientífica concreta, que demuestra que el ser humano tiene la capacidad de un sentido geomagnético y que es a través de un campo electromagnético, que el corazón humano está profundamente conectado a todos los seres vivos y al planeta, con una inteligencia propia. La poderosa energía vibratoria de nuestro corazón cargada de información, es la que literalmente emite y recibe información que nos conecta con los seres humanos, generando un intercambio de información, en un lenguaje no hablado, que luego es captado por nuestro cerebro y que modifica nuestra tanto nuestras emociones, como nuestras reacciones.

Recientes descubrimientos de la neurocardiología han puesto en evidencia, que el corazón actúa con cierta autonomía, que tiene su propia inteligencia y que manda en todo momento bio-informaciones al cerebro que afectan profundamente su funcionamiento.

El Dr. John Andrew Armour, de la Universidad de Montreal, develó en 1991 que el corazón dispone de un complejo sistema nervioso intrínseco, formado por una red de más de 40.000 neuronas, neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Se ha demostrado que el corazón aprende, recuerda, percibe y hasta siente, sin intervención del cerebro, habiendo más comunicación del corazón hacia el cerebro, qué a la inversa, y el corazón puede inhibir o reforzar los mandatos del cerebro, según las circunstancias concretas. Se ha demostrado también que el corazón produce la hormona FNA, que colabora en la obtención del equilibrio general de las constantes vitales (la homeostasis) y sirve para inhibir la producción de la hormona del estrés y para liberar la oxitocina (la llamada “hormona del amor”).

El corazón es, por mucho, el órgano de nuestro cuerpo que produce mayor cantidad de electricidad. El campo magnético del corazón es un potente imán corporal, es el motor electromagnético más importante y potente de todo el organismo. Las ondas electromagnéticas que produce tienen una potencia cinco mil veces superior a las del cerebro. Envuelven nuestro cuerpo en un ámbito de 360 grados y de entre dos y tres metros de alcance, y son perfectamente medibles mediante magnetocardiogramas.

Cuando estamos sintiendo frustración o rabia, las señales electromagnéticas del corazón son inestables y caóticas. Cuando sentimos amor, compasión o gratitud, sus señales son estables y ordenadas, que impactan en nuestro bienestar o malestar, y también el de las personas que nos rodean.

Los avances científicos han descubierto que dos o más personas también pueden sincronizar los latidos de sus corazones. Es lo que acontece entre las madres y sus bebés, y puede suceder entre amantes, entre buenos amigos, en una orquesta sinfónica, al escuchar a un cantante o en un festejo que celebra el triunfo de un solo hombre en un evento deportivo, de lo que concluyen que las emociones son la consecuencia de la regulación del sistema nervioso autónomo (SNA), compuesto por dos sistemas, el simpático y el parasimpático.

Una función cardíaca armónica solo se consigue cuando hay equilibrio entre estos dos sistemas. Si el corazón manda al cerebro señales incoherentes y caóticas, algunos centros cerebrales tendrán problemas para funcionar correctamente. Pero si transformamos estas señales, en señales estables y ordenadas, el cerebro percibirá mejor lo que le aportan los sentidos y podrá funcionar con mayor eficacia, al tiempo que el resto del cuerpo alcanza una eficacia biológica, consiguiendo la armonía en las interrelaciones de los sistemas circulatorio, respiratorio, digestivo, hormonal y neurológico.  Los neurobiólogos siguen estudiando hasta qué punto podemos actuar sobre la conexión entre la inteligencia del cerebro y la inteligencia del corazón. 

Howard Martin, fundador del Instituto Heartmath, ha aportado informaciones importantes a la rama de la neurocardiología, comprobando que la experimentación de emociones positivas como gratitud, afecto, compasión y su conexión con los pensamientos vinculados a ellas, reducen el estrés y permiten un estado de mayor coherencia entre cerebro y corazón, promoviendo una mejor salud y equilibrio personal, pudiendo ser más eficaces y más determinantes en nuestras relaciones interpersonales. 

Cuando logramos armonía entre corazón y cerebro, proyectamos un magnetismo positivo en los campos geomagnéticos de varios metros de alcance que nuestro corazón proyecta y expandimos serenidad y calma a las personas con las que interactuamos. Es decir, fomentamos la paz y la concordia en la sociedad que nos rodea. 

La Dra. Candace Pert (1946-2013) Conocida como la “Diosa de la “Neurociencia” y "Madre de la Psiconeuroinmunología", fue profesora e Investigadora del Departamento de Fisiología y Biofísica, Georgetown. Nominada al premio Nobel por sus investigaciones en biología molecular en el campo científico de la psiconeuroinmunología,ámbito que implica la comunicación entre mente y cuerpo y la importancia de las emociones, como puente entre estas dos partes, habitualmente tratadas como separadas. 

Se la conoce fundamentalmente por su descubrimiento del receptor opiáceo en 1973, punto de partida a una sucesión de hallazgos de otros receptores y sus neurotransmisores, con el consiguiente impacto en el conocimiento de las bases químicas del funcionamiento del cerebro, los neurotransmisores y las endorfinas. Sus estudios abalan que a medida que cambian nuestros sentimientos, un coctel de moléculas, conocidos como péptidos,viajan a través del cuerpo y el cerebro, para literalmente estar cambiando la química de cada célula en el cuerpo.

En el desarrollo de la biología mecanicista, podemos encontrar tempranamente al escritor inglés Samuel Butler, que sostuvo en su libro “memoria Inconsciente” de 1881, que toda la vida implicaba una memoria inconsciente inherente: los hábitos, los instintos de los animales, la forma en que se desarrollan los embriones, etc., todos reflejaban un principio básico de memoria inherente dentro de la vida. Incluso propuso que debía haber una memoria inherente en átomos, moléculas y cristales.

En la biología contemporánea, en 1981 el bioquímico británico Rupert Sheldrake, postula en su libro “La nueva ciencia de la vida” el concepto de “Resonancia Mórfica” proponiendo que los organismos en crecimiento están formados por campos que están dentro y alrededor de ellos, campos que contienen, la forma y la información del organismo. Una analogía que lo explica es que a medida que se desarrolla un roble, la bellota se asocia con un campo de roble, una estructura organizadora invisible que organiza el desarrollo del roble, si cortas un roble en pedacitos, cada pequeña pieza, tratada adecuadamente, puede crecer hasta convertirse en un árbol nuevo. Así qué de un pequeño fragmento, se puede obtener un todo. Las máquinas no hacen eso; no tienen este poder de permanecer enteros si se quitan partes de ellos. Una computadora en trozos pequeños, es una computadora rota y no se regenera en un montón de pequeñas computadoras. Si cortas un gusano plano en trozos pequeños, cada pieza puede convertirse en un nuevo gusano plano. Si cortas un imán en trozos, tienes muchos imanes pequeños, cada uno con un campo magnético completo. Esta es una propiedad integral que los campos tienen, que los sistemas mecánicos no tienen a menos que están asociados con campos.

Este principio explica que cada especie tiene sus propios campos, que en cada organismo hay campos dentro de los campos. Dentro de cada uno de nosotros, está el campo de todo el cuerpo; campos para brazos y piernas y campos para riñones e hígados, dónde se encuentra la información que los desarrolla, más allá de la información del ADN, que es la mismo en todas las células del organismo; dentro de los diferentes órganos del cuerpo, hay campos y dentro de los diferentes tejidos que los forman hay campos, y dentro de éstos, campos para las células, y campos para las estructuras sub-celulares, y campos para las moléculas, y así sucesivamente. Hay toda una serie de campos dentro de los campos y en cada campo existe información con una memoria incorporada, derivada de la forma anterior. 

Cada especie animal, vegetal o mineral posee una memoria colectiva a la que contribuyen todos los miembros de la especie y a la cual conforman, éstoscampos son llamados campos morfogenéticos, que son estructuras organizativas invisibles, que moldean o dan forma a las plantas, animales, cuerpo humano, y también, tienen un efecto organizador en la conducta del grupo. Así mismo, en los sistemas familiares encontramos el mismo principio del campo morfogenético, que explica que los comportamientos y mentes de todos los individuos de una sola especie, de un grupo de pertenencia o de un sistema familiar, se encuentran unidos y formando parte de un mismo campo de información, de una misma consciencia, que entrelaza las mentes e informaciones de los individuos que pertenecen a un campo en particular, esto es lo que se conoce como enfoque sistémico.

El Enfoque Sistémico surge de la síntesis de diferentes campos de investigación como: La teoría de los Tipos Lógicos de Whitehead y Russell, 1910; Teoría de Juegos de Von Neumann y Morgenstern, 1944; Cibernética de Nobert Wiener, y Heinz von Foerster 1948; Teoría de la información de Shannon y Weaver, 1949; Estudios del equipo de Palo Alto (california) liderado por Gregory Bateson 1949; Teoría General de Sistemas de Ludwig von Bertelanffy, 1962-1968; Teoría de la comunicación humana de Paul Watzlawick, 1974; La nueva ciencia de la vida: Rupert Sheldrake 1981

El enfoque sistémico explica, qué en el campo del sistema familiar, es donde está contenida y conectada toda la información genealógica, es decir, la información recopilada de la historia y la evolución pasada de un Pueblo o de un sistema familiar, está contenida en una “memoria racial” o una “memoria familiar” como lo explicó Freud o en el “inconsciente colectivo” de Jung o en el “circuito neurogenético” de Timothy Leary. La resonancia mórfica o sistémica o el principio de ésta memoria colectiva, explica que cada familia tiene su propia memoria colectiva, a la que todos sus miembros están conectados y tienen acceso, lo tengan consciente o no. La transmisión de la información, de la “herencia” intergeneracional, ocurre en este campo mórfico y es una memoria común, compartida por todos los miembros del clan, hayan o no convivido en las mismas coordenadas espaciotemporales.

La propuesta sistémica ha significado una enorme revolución teórica, epistémica, clínica y metodológica, Esta teoría sostiene, qué en el campo del sistema familiar, es donde está contenida y conectada toda la información genealógica, es decir, la información recopilada de la historia y la evolución pasada, ya sea de un Pueblo, de un sistema familiar, de una misma organización, o de un grupo de fans. Esta es una “memoria racial” o una “memoria familiar” como lo explicó Freud o es el “inconsciente colectivo” de Carl Jung o el “circuito neurogenético” de Timothy Leary. La resonancia mórfica o sistémica o el principio de ésta memoria colectiva, explica que cada familia o grupo tiene su propia memoria colectiva, a la que todos sus miembros están conectados y tienen acceso, lo tengan consciente o no. La transmisión de la información ocurre dentro de este campo mórfico y es una memoria común, compartida por todos los miembros de un clan, o admiradores de un cantante, hayan o no convivido en las mismas coordenadas espaciotemporales.A la fecha el modelo sistémico ha ganado un prestigio y una aceptación a nivel mundial en los diferentes ámbitos académicos, clínicos, pedagógicos y sociales, por mencionar sólo algunos.

El método Wöhler, es una metodología de las ciencias de la vida y la salud, e integra todas las informaciones científicas y las disciplinas antes mencionadas, que permiten comprender cómo estamos internamente conectados a las “vivencias” de nuestros pueblos y sistemas familiares, cómo es que nuestra biología “escucha” la emoción y como el cuerpo tratará a través de ésta información, adaptarse al exterior, emitiendo un intento de solución llamado síntoma o enfermedad, que puede ser fisiológico o comportamental y que biológicamente es coherente a la vivencia no resuelta, ya sea del individuo o de su sistema familiar, y coherente con el lenguaje de la célula, el tejido, el órgano involucrado y el desarrollo de la enfermedad. Esta es la base para la comprensión de que los síntomas y las enfermedades fisiológicos tienen un origen emocional y no sicosomático y al mismo tiempo, explica la forma de estar en la vida de los integrantes de un sistema familiar y como a través de las informaciones transgeneracionales o sistémicas presentes en su interior, más no necesariamente conscientes, los lleva a acercarse a las situaciones perfectas para estar en contacto con ellas o resolverlas, nadie comienza su vida desde cero.

Este método terapéutico comprende que las formas y los patrones de comportamiento, así como las vivencias que el individuo experimenta en su vida, están sintonizados por conexiones invisibles dentro del campo morfogenético o sistémico a sus grupos de pertenencia, sus pueblos y sus sistemas familiares, y que afectan tanto al organismo, como a la psique. El desarrollo de la forma de vida, es el resultado tanto de la organización interna del organismo, como de la interacción de toda la información contenida en los campos morfogenéticos o sistémicos a los que pertenece el individuo; así como todas las vivencias codificadas en su interior, producto de sus vivencias, tanto aéreas (a partir del nacimiento), como en útero (durante el desarrollo intrauterino), como las vivencias transgeneracionales de sus sistemas familiares.

Cada órgano enfermo corresponde a una vivencia no resuelta, experimentada con una emoción concreta, con drama, en soledad y sin una solución consciente hacia el exterior, vivida por el individuo en su vida aérea (a partir de su nacimiento), en su vida en útero (vivencias de los padres) o presente en las historias y vivencias de su sistema familiar. El desarrollo de las ciencias de la vida y la salud, ha permitido comprender que tenemos una inteligencia biológica, que escucha la vida cada instante y que tratará de adaptarse hacia el exterior, para la sobrevivencia del individuo; comprende que los síntomas y enfermedades fisiológicas y/o comportamentales, son un intento de solución biológica de adaptación hacia el exterior, de algo que no tuvo solución.

Así, cuando hace mucho calor sudamos para refrescar al cuerpo; cuando caminamos por montañas o picos muy altos dónde los niveles de oxígeno en el aire son menores, nuestro cuerpo produce más glóbulos rojos para compensarlo y tratar de adaptarse a lo externo que no puede modificar; de la misma forma si alguien se traga una espina de pescado, la biología primero tratará de expulsarlo provocando un vómito y si no se logra, el estómago producirá más ácido clorhídrico para tratar de disolver la espina. Lo interesante estriba en que nuestro cerebro no distingue si la persona se tragó una espina real o la “idea de una espina” porque tiene un hijo que fallece en un accidente; nuestra biología lo escucha igual y reaccionará tratando de adaptarse, disparando una solución hacia adentro del cuerpo, llamada síntoma o enfermedad.

Cuándo las vivencias son liberadas a través de un proceso Psico-Bio-Neuro-Terapéutico como el que propone el Método Wöhler y lo que no estaba satisfecho se resuelve,y se estimula el aumento en los diferentes niveles de neutrotransmisores como la serotonina, la dopamina, la oxitocina, etc., la emoción cambia, la información molecular también, que afecta la química de las células, que afectan el tejido enfermo, al tiempo que modifican la información de las vivencias del sistema familiar; haciendo posible que la persona recupere su salud y/o resuelva el conflicto que experimenta en su vida, para avanzar hacia dónde se desea.

Todos los seres humanos, estamos conectados a vivencias, informaciones, talentos, habilidades, capacidades y potencias extraordinarias, recopiladas en las vivencias históricas de nuestros pueblos, grupos de pertenencia espirituales, laborales y de los propios sistemas familiares, que actúan en cada uno de nosotros, sin que seamos conscientes de ello, y que le dan forma y rumbo a nuestra vida y que afectan nuestras decisiones; cuando esto se hace consciente, es posible generar aún, una mayor certeza, fuerza e impulso en la propia vida, para con serenidad, caminar el camino de la propia Alma, logrando en la vida lo que se desea, viviendo nuestro “Proyecto Sentido” es decir, el proyecto que nuestra alma y nuestro espíritu tienen en esta vida, sin dejar a un lado, que la fuerza que es mucho más grande que todos nosotros, como cada quien le nombre, es la que permite los escenarios para que esto sea posible.

Un protocolo de emergencia natural e intrínseco al ser humano y profundamente terapéutico, de forma no consciente, es la expresión del arte, entre ellas,  la música, el canto y el baile, pues nos permiten, entre otras cosas, liberar informaciones difíciles captadas en nuestro cerebro arcaico y en nuestro cuerpo, aliviando instantáneamente el malestar sufrido, enriqueciendo nuestro espíritu, mientras se estabiliza nuestra vivencia y se fortalece la psique, al tiempo que modifica automáticamente la emoción escuchada por nuestras moléculas, que a su vez modifican nuestras células y el funcionamiento fisiológico interno del cuerpo y la emocionalidad y actitud comportamental en el individuo; ésta es la base científica que explica como la expresión del arte, si tiene la capacidad de modificar la salud, tanto fisiológica como comportamental y no solamente en los seres humanos, sino también en todos los seres vivos de este bello planeta verde azul.

La presente publicación la desarrollé gracias a la petición de Alma Serikbay, reportera para informburp.kz de Kasakhstan, a quien agradezco y envío un afectuoso saludo. Dra. Wöhler.

“Etnomusicología” (Madrid: Instituto Complutense de Ciencias Musicales. ICCMU, 2003) Cámara de Landa.
“El sonido de la cultura” Textos Antropológicos de la música. Antropología 15/16 (marzo-octubre, número especial), Francisco Cruces (coord..)
“La música y desarrollo psicológico” (1ª ed.) Hargreaves, D.J., & Frega, A. L. Barcelona: Graó, 1998
“El grito del amor” Una actualizada historia temática del rock Fabio Salas, Santiago de Chile: Lom 1998
“La música como cultura” funciones y usos. Artículo por Julio Llamas. Revista sinfonía virtual Octubre 2009
“La genealogía de la moral” Friedrich Nietzsche (1844 -1900)
“El arte de amar” Erich From 1956
“Moléculas de la emoción” Candance B. Pert, Ph.D. 1997 The science behind Mind-body medicine.
“The Heartmath solution” Doc Lew Childre Abril 7 1999
“La inteligencia del corazón” connecting with the intuitive guidance of the heart Doc Lew Childre - Febrero 13 2016
“On the sensations of tone as a physiological basis for the theory of music” by Helmholtz, Hermann von and Alexander John - 1895
“Timeless Healing” Herbert Benson M.D. Marzo 17 1997
“The relaxation response” Herbert Benson M.D. Miriam Z: Klipper - 1975
“The Heart of the Matter in The Signs of Death” John Andrew Armour M.D., PH.D. 2007 Rome
“Heart, neural control in the Encyclopedia of Neuroscience” 3rd edition G. Edelman and B.H. Smith, Elsevier Science Publishers, Oxford, John Andrew Armour M.D., PH.D. 2006
“La nueva ciencia de la vida” La hipótesis de una causación formativa, Rupert Sheldrake 1981
“EL séptimo sentido” Rupert Sheldrake 09- 01 2005
“La presencia del pasado” Rupert Sheldrake 01-01-2006
“La Medicina de Bach” (Errepar,1993), Dr. Ricardo A. Leveratto
“Los Dominios de la Conciencia” (Errepar,1997), Dr. Ricardo A. Leveratto
“Language of the body” Wilhelm Reich
“Teoría de los Tipos Lógicos” de Whitehead y Russell, 1910
“Teoría de Juegos” de Von Neumann y Morgenstern, 1944
“Cibernética” de Nobert Wiener, y Heinz von Foerster 1948
“Teoría de la información” de Shannon y Weaver, 1949
Estudios del equipo de Palo Alto (california) liderado por Gregory Bateson 1949
“Teoría General de Sistemas” de Ludwig von Bertelanffy, 1962-1968
“Teoría de la comunicación humana” de Paul Watzlawick, 1974
“Natural Prozac” Dr. Joel Robertson with Tom Monte febrero 3, 1998
“Porque vivimos en comunidad” Eberhard Arnold y Thomas Merton 1925
“El Alma conoce el camino” Ingrid Dykstra Abril 2007
“Heart Intelligence” Doc Childre, Howard Martin; Deborah Rozman, Rolin McCraty 2016
“Energy Medicine” The Scientific Basis James L. Oschman 2000
“Muchas Vidas Muchos” Maestros Brian Weiss Abril 2005
“Psicogenealogía” Doris & Lise Langlois Enero 2010
“Secretos de Familia” John Braddhaw Marzo 2000
“La lógica del síntoma” Laurent Daillie 2014

4 Replies to “La vivencia biológica del arte y la música”

  1. Totalmente de acuerdo con su escritorio, la música es capaz de sanar de alegrar y crear tantas emociones, sin duda alguna todo es distinto con la magia del arte musical…. Saludos y bendiciones….

    1. Buenas noches Sergio: Gracias por leerme y por tus atinados comentarios. Estoy de acuerdo en que el arte musical es mágico, no en vano nos ha acompañado desde que somos seres humanos. Un abrazo grande.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *